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(2000 2007)

El nuevo milenio trajo consigo una serie de cambios relevantes para el sector eléctrico y, particularmente, para el sistema de transmisión. Este eslabón esencial del sistema, que ya había sido separado funcionalmente de las actividades de generación y distribución al interior del holding Enersis, alcanzaría su independencia definitiva en octubre de 2000 cuando el 100% de Transelec fue adquirido por la compañía canadiense Hydro-Québec.

En esos años, el plan estratégico de Transelec contemplaba ingresar al Sistema Interconectado del Norte Grande (SING) y alcanzar la cobertura nacional. Este logro fue alcanzado en 2003 con la compra de 924 kilómetros de líneas de 220 kV a Celta y Gas Atacama, materializando la primera gran expansión de la Compañía vía adquisiciones. Ese mismo año entre Polpaico y Quillota se construyó una nueva línea de 220 kV de gran capacidad (1.000 MVA por circuito), que reemplazó la existente y permitió desmantelar la línea de emergencia levantada en 1999.

En 2004, se inauguró el mayor desarrollo de transmisión de todos los tiempos, la denominada ampliación del sistema de 500 kV entre Charrúa y Alto Jahuel, que dio cabida a la conexión de la central hidroeléctrica Ralco (690 MW). El hito tecnológico en esta oportunidad fue la introducción por primera vez en el país del sistema de compensación serie en 500 kV para las líneas Charrúa-Ancoa y Ancoa-Alto Jahuel. También a inicios del año 2004 se puso en servicio una nueva línea de 220 kV que unió las subestaciones Ancoa e Itahue en la VII Región.

La promulgación en 2004 de la Ley Corta I incentivó una inversión en energía más acorde con las necesidades de crecimiento del país. En transmisión la ley estableció que los sistemas troncal y de subtransmisión pasaran a ser considerados servicios públicos, garantizando el acceso igualitario de las generadoras a su carretera eléctrica. Además, fijó normas claras para la determinación de peajes, creó una vía rápida de desarrollo del sistema troncal denominado “proyectos de construcción inmediata” (algunos de los cuales ya están en servicio y otros, en construcción) y mecanismos de planificación para el crecimiento futuro del sistema.

El consorcio canadiense liderado por Brookfield Asset Management vislumbró en este nuevo escenario una alternativa de inversión atractiva y de largo plazo que la llevó a adquirir el 100% de Transelec. Así, desde julio de 2006, ha puesto su fortaleza financiera al servicio de las necesidades de crecimiento del país y de sus clientes.